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Un reportaje de Panorama revela cómo una negociación clandestina en Lima acabó con un asalto ejecutado por falsos agentes. El caso expone nuevas modalidades del crimen organizado vinculadas al oro ilegal.

Un encuentro reservado en un sauna de San Miguel terminó en un audaz robo que hoy es materia de investigación. Según un reportaje de Panorama, un grupo de sujetos que simulaba ser parte de la Policía ingresó al local y se llevó oro valorizado en millones en medio de una operación clandestina.

El hecho ocurrió el domingo 8 de marzo en un establecimiento ubicado en la avenida La Marina. De acuerdo con la reconstrucción presentada por el dominical, al lugar acudieron ciudadanos extranjeros junto a un intermediario peruano para concretar la venta de oro en condiciones informales.

La investigación señala que el peruano Alfonso Montes de Oca Silva habría actuado como enlace entre las partes. Los vendedores —dos ciudadanos chinos y un ecuatoriano— trasladaron el metal en una mochila hasta el local, donde se realizaría la transacción.

Uno de los elementos que más preocupa a las autoridades es la falta de trazabilidad del oro. “Ese oro no tiene trazabilidad. No se sabe de dónde viene. Puede salir de zonas como Madre de Dios o Pataz, donde la extracción ya es ilegal desde el origen”, advirtió el exjefe policial José Baella Malca en el reportaje.

Las imágenes de seguridad analizadas permiten reconstruir movimientos previos que refuerzan la hipótesis de una coordinación anticipada. Registros municipales ubican a Montes de Oca en los exteriores del sauna antes del encuentro, mientras que otro sujeto, identificado como Rodolfo Juan Álex Mateo, alias “Rodo”, habría estado en el lugar horas antes.

El momento clave se produce cuando un grupo de hombres irrumpe en el establecimiento usando chalecos policiales. Simulando un operativo oficial, suben hasta el tercer piso, reducen a los presentes y revisan la mochila donde estaba el oro. En cuestión de minutos, se apoderan de diez cubos del metal, justificando su accionar bajo el argumento de que se trataba de material ilegal.

La controversia aumenta con lo ocurrido después. Según el reportaje, efectivos policiales reales llegaron al lugar en una camioneta oficial, pero no intervinieron a los sujetos que ya abandonaban el local con el botín. Este hecho es ahora uno de los principales puntos bajo investigación.

Tras el asalto, los ciudadanos extranjeros acudieron a la División de Robos de la Dirincri para denunciar lo ocurrido. Las diligencias buscan determinar la participación de cada implicado y esclarecer si existen vínculos entre civiles y agentes en esta modalidad delictiva.

Fuente: Perú21

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